No sabemos si nos encontramos en un sueño o no. En general, se considera como dormido al hombre que siente solamente nuestro mundo, ya que incluso en él, todo lo percibimos en contraste: luz-oscuridad, dulce-amargo, todo solamente en este atributo, en comparación, en el choque de dos sensaciones distintas. Y es en su confrontación donde sentimos. No podemos sentir solamente lo uno sin lo otro.
Mientras no sintamos otro mundo aparte del nuestro, no podremos a ciencia cierta saber si existimos realmente, o si en efecto, nos encontramos en una especie de estado durmiente, en el sopor del sonámbulo, y he aquí que resulta incomprensible: ¿Estamos ahora viviendo o durmiendo?
Solamente si nos despertáramos, entonces comprenderíamos que dormíamos. Para esto tenemos que salir a otro nivel de percepción del mundo, a otra dimensión, y en base del contraste de ambos, entender que por sí mismos son imperfectos. En tanto que precisamente en la comparación, en la unión entre ellos encontraremos nuestra existencia verdadera.



























